Girasol Amarillo

Chakras

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En el hinduismo, los chakras son centros de energía inmensurables situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas, los chakras son seis, pero según la teosofía (de fines del siglo XIX), el gnosticismo de mediados del siglo XX) y la nueva era (de fines del siglo XX)​ son siete. ​

La palabra sánscrita chakram significa circulo, disco o rueda; proviene posiblemente de la raíz sánscrita char: moverse (las personas, los animales, el agua, los barcos, los astros); o de la raíz sánscrita kri (según Panini, en el Nirukta, 6.1.12) y el Kashiká-vritti)

En el siglo ll d.C, el Yoga Kundalini upanishad (uno de los más de cien antiguos textos hinduistas Upanishad) menciona brevemente el nombre de los seis chakras:

1.  mula-adhará (‘sostén de la raíz’), la zona entre el ano y los genitales, justo donde se apoya el cuerpo al sentarse con las piernas cruzadas.

2.  sua adhisthana (‘su-propio lugar-de-estar’), la región umbilical, junto al ombligo.

3.  maní-pura (‘joya-ciudad’), la punta del estómago o epigastrio, junto al bazo.

4.  an-ajata (‘no-herido’ o ‘no-golpeado’), en el centro del pecho, junto al esternón.

5.  vi-shudha (‘muy puro’), en la laringe, a la altura de la garganta.

6.  agña-akhia (‘conocer por el entendimiento’), que se ubica en el entrecejo.

En la creencia vasraiana  del busdismo tibetano (a lo largo del I milenio d. C.) también se menciona a los seis chakras por sus nombres en sánscrito, y se los describe meramente como «centros de energía».

En el siglo VX, el Yoga-tattua-upanisad menciona nuevamente esta lista de seis chakras.

Los escritores de la teosofía (creencia esotérica occidental de fines del siglo XIX) consideraban que los chakras no debían ser seis sino siete. Inventaron un séptimo chakra, el sajasra-ara (‘mil-rayos [de una rueda]’), con la forma de una flor de loto invertida, que sería invisible y se encontraría en la cabeza. Por ser el último chakra (en orden cronológico de creación) algunos lo consideraron el más importante, y otros, el menos importante.

La energía vital o sutil que circunda estos centros de energía es llamada prana, que sería una categorización al oxígeno de nuestra fisionomía sutil o “espiritual”. Esta comienza su ascensión, desde el primer chakra a través de los llamados nadis (tubo, canal), mediante el  equivalente a la medula espinal llamado shusumná (arteria o vena central), ubicado en el Merudanda que parte desde la extremidad inferior del tronco hasta arribar a la coronilla; ida nadi (arteria o vena izquierda)  se desenvuelve ondulante en torno al sushumna y ascendiendo concluye en la foza nasal izquierda y está asociada a la llamada energía lunar y pingalá nadi (arteria o vena derecha) se desenvuelve en torno al sushumna  y concluye ascendiendo hasta la fosa nasal derecha, se la asocia a la energía solar.

Estos tres canales permiten hacer fluir el prana hacia el cerebro, comenzando desde el chakra raíz hacia lo largo de la espina dorsal, recorriendo y activando estos centros de energía y a sus respectivas potencias.

El sistema nervioso humano se divide en sistema nervioso central y sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso autónomo se divide en sistema nervioso parasimpático (SNP) y sistema nervioso simpático (SNS). Dentro de esta fisionomía sutil, el Ida nadi (canal izquierdo) rige al sistema nervioso parasimpático y se encuentra asociada al hemisferio derecho; y el Pingala nadi (canal derecho) rige al sistema nervioso simpático y se encuentra asociada al hemisferio izquierdo, proporcionando así la energía vital a cada uno de los hemisferios en una relacionalidad de estos tres meridianos centrales del cuerpo.

Estos centros energéticos son los principales de una variedad de ellos, semejantes a los meridianos en la medicina china tradicional como la acupuntura y la acupresión. La teoría de ambas dice que la energía vital del cuerpo ('qi') circula a través del cuerpo por canales específicos, llamados meridianos. Los diferentes meridianos se encuentran interconectados.

Si se cree que nuestro cuerpo puede tener una dimensión que quizás no es comprensible a simple vista o que el universo es más que solo materia, podría practicarse algunas de estas ciencias milenarias y así formarse un criterio propio. Ahora, ningún aspecto del ser humano debería ser rechazado, no es lo uno o lo otro, sino más bien una unión entre materia y espíritu entendiendo que existe una dimensión simbólica en el ser. No creo en algo sobre natural, más bien, en ser completamente natura.


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